Líneas de tiempo: corresponsal cultural Hay cinco mil futbolistas profesionales en Inglaterra. Ninguno es públicamente gay. El año pasado, la revista Vice publicó el dato que desafía todas las estadísticas (se calcula que el diez por ciento de la población mundial es homosexual) y, en la adaptación local, una comparación similar: de los miles de […]

a través de El pibe maravilla que gambetea la homofobia — Nicolás Artusi

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The 8 Best Movie Kitchens

A Dash of Cinema

Just as I am always noticing food in movies, I am also always aware of the setting in which the food is being prepared: the kitchen. Kitchens can provide great insight into the characters’ personalities, as well as provide fantastic ideas for your own kitchen. Even if you just pick and choose details from each kitchen, you can create a beautiful place to cook and bake that suits your own personality. These are my favorite kitchens from movies. Four of these kitchens are in Nancy Meyers movies – the woman can do no wrong! She hires the best production designers to create such beautiful spaces. Note: the fourth Meyers movie is Father of the Bride which Meyers didn’t direct, but she did co-write the screenplay and produce the movie. Which one of these kitchens is your favorite?

1. The Help – The blue and white tiled floor. The daylight streaming through the…

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La túnica de Neso

El fotógrafo Léo Caillard y el director de arte Alexis Persani, ambos de nacionalidad francesa, se han unido con el objetivo de vestir antiguas esculturas del museo parisino del Louvre en busca de una combinación estética clásica y moderna.

La serie de fotografías ha sido bautizada como «Stone Street», y en ella Caillard tuvo que fotografiar primeramente a las estatuas seleccionadas, y luego a modelos de carne y hueso en poses similares.

Persani concluyó la faena haciendo uso del «Photoshop», borrando a los modelos y superponiendo su ropa sobre la imagen de las estatuas.

Al contrastar la cultura moderna y clásica, el dúo creativo quería mostrar que la sociedad ha experimentado un gran cambio.

Fuente: La Razón.es

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“Sonatina” Rubén Darío

La princesa está triste…¿ qué tendrá la princesa ?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave sonoro
y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor.

El jardín puebla el triunfo de los pavos reales.
Parlanchina la dueña dice cosas banales
y vestido de rojo piruetea el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vana ilusión.

¿ Piensa acaso en el príncipe de Golconda o de China,
o en el que ha detenido su carroza argentina
para ver de sus ojos la dulzura de luz,
o en el rey de las islas de las rosas fragantes
o en el que es soberano de los claros diamantes
o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?

¡ Ay !, la pobre princesa de la boca de rosa
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar;
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de mayo,
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.

Ya no quiere el palacio ni la rueca de plata,
ni el halcón encantado ni el bufón escarlata,
ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Y están tristes las flores por la flor de la corte;
los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte,
de Occidente las dalias y las rosas del Sur.

¡ Pobrecita princesa de los ojos azules !
¡ Está presa en sus oros, está presa en sus tules,
en la jáula de mármol del palacio real;
el palacio soberbio que vigilan los guardas,
que custodian cien negros con sus cien alabardas,
un lebrel que no duerme y un dragón colosal !

¡ Oh, quién fuera hipsipila que dejó la crisálida !
( La princesa está triste, la princesa está pálida )
¡ Oh visión adorada de oro, rosa y marfil !
¡ Quién volara a la tierra donde un príncipe existe
( La princesa está pálida, la princesa está triste )
más brillante que el alba, más hermoso que abril !

¡ Calla, calla princesa – dice el hada madrina -,
el caballo con alas hacia acá se encamina,
en el cinto la espada y en la mano el azor,
el feliz caballero que te adora sin verte
y que llega de lejos, vencedor de la muerte,
a encenderte los labios con su beso de amor

Despedida sin palabras, sin miradas

Diego y Helena trabajaban en una oficina del microcentro. Ambos eran arquitectos y compañeros de trabajo desde hace cinco años.

Esa tarde estaban juntos en el comedor de la oficina. Diego se sirvió un café con leche y azúcar. Nerviosamente revolvió, con la cuchara, la infusión. Al mismo tiempo Helena preparaba té y miraba a Diego de reojo. El bebió el café y dejo la taza en la mesada. Unos minutos mas tarde, él encendió un cigarrillo y comenzó a jugar. Hizo aros con el humo. Mientras dejaba caer la ceniza en un cenicero de lata. Ella termino su té y leía una revista, Living. No dejaba de buscarlo con la mirada. En el silencio del comedor, Helena interrumpió, preguntando sobre el tiempo. “Frío” contestó él, sin prestar demasiada atención.

De repente, sin mediar palabra, ni mirada, Diego se levantó. Se puso el sombrero y el impermeable. Afuera llovía, pero nunca hablaron de eso en su charla acerca del clima.

Entonces, se fue bajo la lluvia sin decir nada y tampoco sin mirar atrás. Helena se cubrió la cara con las manos y empezó a llorar. Los espasmos la hacían temblar.

Ese era el último día de trabajo de Diego. Y esa había sido la despedida. Sin palabras, sin miradas.